Dream Theater – Arena Santiago

Este ha sido mi día perfecto…

1 de marzo, 18:30 horas, ingresamos al recinto con mis amigos Charango y Pancho, estos cabros querian estar sentaditos viendo el recital y yo parecia león enjaulado, iba de lado a lado, hasta que los convencí y bajamos hasta la cancha.

El show comienza, Constant Motion de su último disco Systematic Chaos fue el encargado de hacer estallar el lugar; fue tanta la fuerza que sacaron al arrancar el show que no lo pensé 2 veces, tenía que llegar hasta las barreras y estar frente a ellos, a metros, centimetros y lo logré -está foto y otras tantas son la evidencia-, y así se vino un recorrido por la discografía, retocando y reviviendo muchas canciones … como unen las canciones!!, de la nada estaban tocando otra canción …. incluso tocaron unas piezas de Pink Floyd y Marillion -como si estos cabros supieran que son también mis bandas favoritas-.
Un show espectacular, un sonido perfecto, al más estilo Dream Theater, únicos y con un estilo inimitable, perfección a todo evento, músicos con clase, poseedores además de una energía que contagia hasta el más débil …. los amados y odiados Dream Theater, en fin, todo fue espectacular, dificil de olvidar…un día que jamás olvidaré, ha sido mi día perfecto …

Gracias dios del rock por traernos a estos monstruos del rock, monstruos del Progressive Metal
Hasta la próxima
JorGe

No soy escritor

No soy escritor, pero antes de comenzar os debo confesar que creo en las palabras, creo en su fondo aunque muchas veces lo desconozco, creo en su sentido aunque muchas veces han salido de mi mano perdiendo toda dirección; creo en las palabras sutiles y por años he desafiado a las más hostiles, creo en las palabras que derraman sentimientos, no hablo ni del bueno ni del malo, sólo hablo de sentimientos, sentimientos derrochados, aplastados, arrumbados, maravillados, olvidados.
No soy escritor, pero os debo aclarar que creo en las palabras, creo en su sonrisa y en su llanto, en su bondad y en su ira, he sido victima y victimario de su escencia, temerario, asustado, confundido, amenazado; a través de ellas he saciado los espacios del silencio, con la cabeza gacha y una mudez que desespera; creo en las palabras, a través de ellas he sido cruel y a veces sensato, he dañado al verbo, he lastimado a más de un sustantivo.
No soy escritor, aunque para continuar os debo confesar que de mi puño han brotado más de mil palabras con intenciones poéticas, y honestamente no se hasta que punto lo sean, porque dentro de todo aún no sé porque escribo, aún no se bien como definir lo que escribo, sólo sé que hay muchas líneas atestando las hojas de un cuadernillo, líneas que yacen polvorientas entre libros de poesia, economía, uno de arte, otro de marketing, un par de ensayos y dos o tres de Coehlo.
No soy escritor, aunque debo confesar que mis intenciones han atravesado los límites de la conciencia, he navegado por el deseo, en un mar que sumergió algunas de las heridas que guardé dentro de mi corazón, he naufragado en un mar violento que vió correr el miedo por mis venas, en un mar que ha disuelto mis lagrimas entre la sal de sus oceános.
No soy escritor, lo digo porque no he logrado plasmar mis emociones, no he logrado hablar de mis sueños, no he logrado arrancarme el miedo, ese miedo que me acosa y que no me permite liberar el amor que llevo dentro; no soy escritor, aunque por ahora es el único medio que poseo, para hablarle y declararle, es el único paisaje que me permite asomar la ternura, las caricias y el deseo.


Escrito por Jorge Eduardo Rojas
Sábado 1 de Marzo, 01:46 AM

[Decidido Pt1 – Entre las 2:00 y las 6:00 AM]

2:00 AM, aquella noche no encontraba forma de pegar un ojo, -se sabía decidido,- ya no había razones para permanecer en aquel refugio. De pronto inhaló aire como si fuese a zambullirse bajo un océano oscuro y sin retorno; cogió sus pertenencias, entre ellas los borradores de cuanto poema hubo visto nacer de su mano; observó detalladamente su cuarto, algo más bien como una despedida, a cada rincón, a cada objeto que le acompañó a través de las vigilias de la noche. La luz del día comenzaba lentamente a mostrar su potencia, comenzaba poco a poco a esfumar los pensamientos que cambian de noche, bajo un amanecer que desvanece al amor más puro y a la ira más mortífera que domina a los hombres; de pronto un sentimiento de duda quiso sabotear su decisión y antes de abrir la puerta que daba a la calle volvió su mirada hacia el interior de la casa, al mismo tiempo unos débiles rayos del sol proyectaron recuerdos, pudo ver muchos de los gratos momentos que vivió junto a su familia, momentos que ya no ocurrían hacía muchos años, más bien desde que entró en la adolescencia.
Aquel recuerdo le provocó una sonrisa, agitó su cabeza y recuperó los motivos que le suplicaban el emprender un nuevo camino; cargo su mochila a su espalda y salió del lugar sin dar más chance.
El tren longino* agitaba sus pulmones anunciando su partida, en un par de minutos iniciaría su marcha con destino hacia la vecina patria. Un viaje lleno de hermosos paisajes le esperaba, montañas y desiertos serían las siguientes imágenes que se posarían sobre sus ojos. Desde su mochila sacó una cámara fotográfica, revisó el estado de las pilas y la dejó paciente esperando que la bocina a vapor -típica de los ferrocarriles- anunciara el inicio del viaje.
En plena marcha el lugar se torno conocido, las personas que viajaban junto a él, la claridad del día, la decoración al interior de los vagones –todo-, le resultó extraño y a la vez frecuente el sentimiento de frustración, como si ya hubiese vivido aquel momento. Se cuestionó el constante deseo de ir de lugar en lugar – aunque siempre soñando -, buscando sensaciones extrañas, de la mano del progreso y el éxito, siempre junto a su mochila y a su cámara de fotos. Probablemente estas serian escenas que sólo habían transcurrido a través de su mente y que habían sido ilustradas en las líneas de su imaginación.
Las horas avanzaban débiles y los recuerdos permanecían más de lo habitual, todo era muy ilógico o lógico dependiendo de cómo quisiera interpretar lo que estaba ocurriendo; intencionalmente recordó el contenido de su lastre, abrió su mochila y tomo un álbum de fotos, con un sentimiento de angustia revisó desesperadamente cada una de los registros que colmaban el libro, y para su fortuna las imágenes impresas no albergaban el lugar que había frente a sus ojos. Fueron horas de desesperación, horas que pareció abrazar la locura misma.
La noche ya era plena y su cuerpo pareció desvanecerse, se sintió flojo de un momento a otro por lo que decidió dirigirse a la cabina que había reservado para descansar. Se recostó y se alegró de estar lejos de casa, se alegró por saber que había dado el paso que tantos años le había costado emprender. Recordó cada uno de los lugares y los momentos de su infancia, los rostros de sus amigos y las travesuras que le llenaron el corazón de éxtasis; ¿cómo no recordar su cumpleaños número 10?, fue una fiesta inolvidable, globos de colores por todos lados, los compañeros coreando el cumpleaños feliz, la camotera de los más grandotes, la torta de fiesta, la luces, todo era maravilloso.
Una vez dormido desaparecieron los recuerdos y no hubo más que un sueño profundo, sin paseos, sin nostalgias, horas habitando sobre la misma nada; de pronto un jolgorio alarmante se adueñó del lugar hasta arrancarle el sueño, de un balbuceo insistente parecía distinguir una canción conocida, abrió sus ojos y ante el impacto visual se los restregó, se volteó y miró hacia el cielo, se rió de si mismo…6:00 AM indicaba el reloj y todos a su alrededor cantaban “cumpleaños feliz – cumpleaños feliz”- era su cumpleaños … su cumpleaños número 10.
*”Hasta su desaparición en 1970, el Longino recorría la pampa nortina, desde Santiago a Iquique y desde esta última hasta Bolivia”
Escrito por Jorge Eduardo Rojas
Domingo 17 de febrero; 03:55 AM

Placer: Tan lejos y tan cerca

Ayer sábado me decidí a salir a recorrer en mi fiel Bike un sector muy místico y que no visitaba en años; fue sorprendente encontrarme con unos lugares preciosos, hay unos valles inmensos, todos luciendo unas viñas espectaculares y varias hectáreas que son sólo praderas alimentando miles de cabezas de ganado. El lugar es una localidad llamada “El Tránsito”, en la falda posterior (mirando hacia el norte) del famoso “cerro Bata”(llegando a Melipilla), eso de atrás es bien atrás porque el recorrido fue de 24.56 km.
En la medida que avanzaba en la ruta lo hacia también un cierto grado de imnósis, esto provocado por las emociones que me provocó el lugar y porque no decirlo, por el placer que me genera el campo, el aire libre, el olor a vaquitas y ese viento que te golpea en la cara; me detuve a tomar un par de fotos (cada vez que lo hacía me recordaba que debía cambiar mi cámara por una que tubiese un lente más potente); en fin.
Me llamó gratamente la atención ver en cada casa a 1 o 2 perros que eran más bien los recepcionistas del lugar y que no dejaron de saludarme durante todo mi recorrido, bueno no siempre fueron amigables, ya que un par de ellos salió tras mio con el fin de mascar mis piernas o sacarle un pedazo al neumático de mi bike jejeje, en esos momentos no me importaba el paisaje y mis piernas parecian recuperar su energía.
Esta foto fue tomada en un sector llamado “El Tránsito bajo” según lo comentado por un señor que labraba unas tierras cercanas a esta casita.
Este lugar está a minutos de mi casa y nunca nadie habla de él, haberlo visitado fue toda una inspiración y me recuerda una frase que destaque de un libro: “Los grandes placeres de la vida son totalmente gratis”.
Hasta la próxima
 
JorGe

Parapente

Volar en parapente ha sido una de las experiencias más entretenidas de mi vida, todo albergado por una sensación de libertad, de dominio y de grandeza.

Fijense en el lugar y con ello basta para imaginar lo excitante que fue el vuelo.
El deporte aventura es para mi toda una emoción, son demasiadas las experiencias que se viven, y como verán los recuerdos se mantienen frescos, es cosa de mirar un par de fotitos y ya estamos nuevamente percibiendo el “feeling”, es como revivir aquel grandioso momento.
Este vuelo fue en Maitencillo, a un par de Km de la playa principal.
Bueno en la 1ª foto estamos preparando los vuelos junto con los instructores y mi cuñado (Hugo) ….
Ah! una anécdota, el instructor es un argentino y al hablarme me decía: Eh! gordito chico …. jajaja que se creerá el %$·”&%$@
En la 2ª foto estoy en pleno vuelo ….. jeje
Hasta la próxima
JorGe
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