Cuando la democracia no es la solución

Muchas veces -para no decir que casi siempre -, cuando nos vemos enfrentados a ciertas desiciones que afectan a un grupo de personas, hacer la consulta, es decir, poner en práctica la democracia desde las bases se convierte en un cuello de botella. Hablamos desde cosas sencillas como por ejemplo fijar el día tan esperado de la «junta» grupal, como a elegir a las autoridades que liderarán el rumbo de una nación por un período determinado de tiempo. La primera parece tribial y lejos de ser comparativa de la segunda, sin embargo, el ejercicio es el mismo.

Hace varios meses atrás junto a unos amigos discutiamos la necesidad de juntarnos a pasar un buen rato, a encender la parrilla y ponernos al día. Juntémonos la próxima semana- dijo el primer entusiasta; ésta semana dijo el segundo, argumentando que llevabamos mucho tiempo postergando la junta; vamos a hacer deporte juntos y en el parque rentamos un quincho – dijo el tercero. Luego de presentar las chances de cada uno, el tema de fondo y sin haber un acuerdo la conversación pasó a otro capítulo y así sucesivamente fuimos dilatando aquel asunto que merecía nuestra atención. Han pasado meses y la parrilla aún no se enciende, -no al menos con este grupo-. Aquel acto democrático de consultar fue un fracaso, cada uno propuso su idea, defendió sus opciones y todos finalmente perdimos.

Ahora bien, que pasa cuando las personas no vemos soluciones reales a los problemas sociales, qué pasa cuándo a pesar de que probamos con un bloque político y luego con el otro, no logramos avances, por ende, menos soluciones. Alternancia en el poder le llaman. Primero la decepción, luego el desencanto para rematar en la indiferencia. El sufragio que viene siendo la voz de los ciudadanos -pierde valor, y si este tiene un carácter voluntario, una parte importante quizás mayoritaria opta por ausentarse al momento de dirimir.

Desde el siglo V a.C. se ha presentado a la democracia como la única forma legítima de organizar nuestras sociedades.

Vuelvo a la historia con mis amigos. Debo destacar que nos hemos reunidos muchas veces a compartir y pasar hermosos momentos juntos, haciendo deporte y brindando. La diferencia estuvo en como congregamos al grupo. Cito textual: ¿Chicos cómo están? este jueves desde las 19:00 horas encederé la parrilla y los invito a pasar un buen rato en mi casa , si llegas golpeando la puerta con los pies eres aún más bienvendido.

Quizás la discusión que debemos iniciar está en la forma de organizarnos, más que en el programa de un bloque. ¿Qué pasa cuando la democracia no es la solución?

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