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Privacidad pública

Caigo en la cuenta de lo abandonado que tengo a este BLOG, a este sitio que acoge el derroche y la necesidad de lanzar un torrente de sentimientos, de frases que brotan desde mi alma y que se convierten ocasionalmente en una idea, en una opinión, en un poema o en una simple narración.  La estantería virtual de bocetos e intentos literarios va en picada y el motivo es redundante y también virtual, no me atrevo a dimensionar en cabalidad el tiempo perdido frente al computador o al celular inteligente, pero reconozco sin tapujos quien o más bien cual es el elemento distractor.  Facebook, la red social más visitada del mundo, el sitio donde todos los ciber amigos o son muy felices o son muy tristes, donde todos almuerzan o cenan sólo exquisiteces y donde todos veranean en lugares de ensueño.
Como dato me anticipo a decir que para hacerme la pega fácil al igual que al posible lector, cada vez que use las comillas, ” “, estaré siendo un tanto sarcástico.
 
Cada vez más personas comienzan a inquietarse dada la realidad de los hechos compartidos, de la espontaneidad casi perdida en la vida cotidiana.  Es una paradoja que en el mismo sitio he leído el rechazo a la misma, por ende me atrevo a concluir que muchos hemos caído en la cuenta de que no hay ningún aporte de valor, nada que significativamente nos acerque a la felicidad o a un estado emocional estable y duradero, por ende, se trata literal y realmente un sitio basura. No obstante, aún estamos ahí, clickeando una y otra vez cuanta publicación se nos aparece en pantalla, dando un Me Gusta a las mismas fotos, a los mismas quejas dirigidas al gobierno de turno o a las memes (burlas gráficas) dirigidas al personaje de turno.
 
En una interminable galería de fotos vemos como personas “dibujan” una sonrisa en sus labios, a algunos la sonrisa les viene bien casi de manera natural, otros la han practicado frente a un espejo y aunque no lo saben es tan sintética como la extensión tecnológica que tienen en la mano por a lo menos 18 horas al día.  Como criterio común todos los sonrientes quieren parecer felices, quieren decirle al mundo que le han quebrado la mano al destino, que pese a las dificultades que han hallado en su camino, son inmensamente felices e incluso los más soberbios se esfuerzan en demostrar su inmunidad a los problemas, la vida ha sido benovolente y llena de trofeos personales, desde la crianza en “cuna de oro” hasta la edad madura que gozan, han realizado las actividades más aristocráticas que haya inventado el hombre para trazar una línea divisoria entre los vasallos y quienes gozan de posiciones con privilegio social.  En cuanto a las personas que usan la red para dar lastima, para buscar un tipo de consuelo no hay mucho que pueda opinar puesto que o bien las elimino como amigos o dejo de seguirles.

Si bien mi opinión puede estar sesgada dado mi “segmento” de amigos, creo que el deporte aventura es una de las vías más explotadas con la finalidad de aparentar actividades de connotación.  Es triste saber que en definitiva se práctica un deporte no por el solo hecho de que simplemente guste o lleve a vivir experiencias fuera de lo común, sino que más bien, se realiza esperando que aquel momento sea capturado por una “cámara fotográfica” y en consecuencia una vez publicada en la red social todo el mundo se entere de como disfruto mi vida en los tiempos libres.


Privacidad pública tiene que ver de manera ambigua con todo lo que brevemente he querido mencionar, tiene que ver con que aquellas cosas, circunstancias, personas e incluso el hogar, algo tan personal e íntimo se transforma en público una vez que se sube a la red, sea cual sea la intención, como también la interpretación que hacemos los receptores de aquellos mensajes.  He aquí el punto más trascendental de todo esto, las intenciones, las interpretaciones y las consecuencias.  Sin darnos cuenta hay una reacción silenciosa que nos lleva a actuar a modo de competencia, generando ansiedades y en general deseando los bienes que publican otros, pretendiendo bienes innecesarios, estresándonos más de la cuenta y en definitiva alejándonos por consecuencia aún más de la vida plena, de la vida cercana, afectiva y privada.  No puedo dejar de mencionar a la envidia, el veneno que nos convierte en seres oscuros, que nos vuelve insensibles y que nos empuja a vivir una vida saciada de malas energías; la envidia es provocativa, es traicionera, es un arma tan letal que nos transforma en seres de dolor y por sobre todo en seres que desean el dolor ajeno.  El Facebook es un portal, una vitrina a la envidia, no existen las envidias sanas, cito esto último aludiendo a miles de comentarios de esa calaña y que he visto bajo las publicaciones ostentosas.


Es casi imposible cuantificar el tiempo que nos roba la red social porque en síntesis las actividades que esta incluye son:

-Participación virtual de las interminables publicaciones de “amigos” y medios de comunicación, leyéndolas, comentándolas, contestando, etcétera.
-Subiendo publicaciones, eligiendo un texto acertado, eligiendo y editando las mejores fotografías; revisando las notificaciones, contestando comentarios.
-El trabajo silencioso que hace la envidia y los deseos de lucirse en cualquier tipo de evento.

Me inclino a que en el corto plazo volveré a leer este post y me ayudará a reforzar mi decisión de cerrar el Facebook, porque también soy inconsecuente al seguir y leer aquellas publicaciones que sabiendo puedan ser un tanto “plásticas” le he dado muchos LIKE.


Cuando lo anterior ocurra en vez de subir fotos a la red haré un ejercicio mucho más entretenido y privado; elegiré junto a mi familia las que más nos gusten, las que nos traigan un recuerdo excepcional, las enmarcaremos y colgaremos en los espacios disponibles de nuestro hogar.  Eso sí ME GUSTA.


Tal como comencé al iniciar este post, citando lo abandonado que se encuentra el BLOG, es que espero que habiendo escrito esta opinión, esta crítica social e incluso personal se comience a soltar la mano, las neuronas vuelvan a reactivarse y comience a escribir con mayor frecuencia.  No espero inspiración, sino la fortaleza para escribir y las concentración para llevar a cabo una idea de manera ordenada.


JojorGe

Opiniones en la web

Muchas veces me he visto reflexionando respecto a lo mismo. ¿Para qué o para quién escribo?. Ante menudo cuestionamiento he tocado diversos espacios, hay respuestas de diferente índole y contexto, aunque la que más me gusta es aquella que tengo desde que comencé a hacerlo a eso de los 15 años. “Escribo para mi mismo”, me leo en el tiempo y me siento especial por todas aquellas vivencias tan únicas y que he logrado plasmar en un cuaderno y ahora en mi Blog personal el que es hasta ahora prácticamente desconocido. No niego que no quiera compartir tales experiencias.  Ya llegará el momento.
Hoy en día todo está en la web, dejamos un sin fin de sentimientos y emociones para que otros puedan observar y manosear nuestra intimidad, las redes sociales son un murallón abierto para escribir y postear infinitas veces, bajo diferentes métodos y porque no decirlo también para usarlo como un vertedero emocional/virtual, atestado de publicaciones sin sentido ni siquiera graciosas y en la mayoría de los casos más bien se parecen al muro de los lamentos o a una entrevista psiquiátrica, en fin- como dije es necesario destacar que es un “murallón abierto” del cual probablemente habrá respuestas y reacciones, habrá frases para premiar o al menos empatizar con el columnista o simple dueño del post, sin embargo, lo que más se lee son ataques anónimos, garabatos de todo tipo para quien manifestó su opinión. Y es que es probable que haya diferencias y eso es lo mejor que nos puede ocurrir a todo nivel grupal siempre y cuando los valores y la camaradería estén presentes, necesariamente debe existir respeto al consignar un punto de vista contrario, en la web este código esencial parece no tener espacio, parece olvidado, parece jamas otorgado.
En ocasiones entro a distintos Blog particularmente a los más conocidos, en ellos hay distintos tipos de columnistas, posteos de política, deporte, vida social, cocina, poesía y literatura, cine y teatro en otros. No deja de llamarme la atención que los que tienen menos visitas o son menos comentados posteriormente son aquellos vinculados a las letras, lo que es de una u otra forma evidente asumiendo que la poesía es cada vez menos atractiva e incluso he visto como se trata de fantasiosos a escritores de novelas y poesías, he visto como ciertas personas tratan de ilusos a columnistas que son más bien poetas, hombres de letras.
Lo anterior es inquietante ya que si un poeta está dejando su huella en un post no se puede esperar otra cosa que poesía, sonetos y cantos a la vida, no obstante, hay personas muchas veces anónimas que los insultan por ello, por soñar con un mundo maravilloso, con un sol de esplendor, con un verde eterno. Llama la atención y asumo en defensa del poeta que la insensibilidad crónica de la cual padece la sociedad chilena es la causante de aquellas faltas de respeto a un escritor, a un libre pensador.
Opinando sin respeto es la manera moderna de gritar, de quejarse, parece ser la forma de alzar la voz a través de la web, la ley del más fuerte se manifiesta a través de un vociferante insulto escrito.
Una opinión es tal y merece de la pluralidad del pensamiento.  Un verso es tal que sólo merece contemplación y cariño. ¿Quién enseña tal distinción?, ¿Quién la promueve?.
Ante esta reflexión vuelvo al comienzo de este post, al mismo cuestionamiento. Sí bien como dije: este Blog es un libro que sólo yo leo, me aterra la idea de que en algún momento sea cuestionado, basureado por gente que desconoce los motivos que me llevaron a plasmar cada de una las palabras acá esparcidas.
No soy escritor pero creo en las palabras y las uso para derramar sentimientos, emociones y también una opinión. Espero que el futuro lector desconocido o conocido tenga una pizca de respeto y se vuelva un antisistémico en este lugar.  Opine con respeto, comente con cariño.
JojorGe

Enemigos? NO!

Un arma en el hogar

Hace unos días atrás leía con sorpresa acerca del uso de armas en Estados Unidos, como la población ha adoptado una cultura armada, donde el 41% de los hogares posee a lo menos un revolver y cómo por necesidad comienzan a entrenar a sus niños desde los 7 u 8 años.

En primera instancia es chocante el solo imaginarse que un niño en la etapa más hermosa de la vida, ya tiene conocimiento en armas y lo que es peor, comienza a internalizar el mero hecho de que debe y deberá defenderse de un enemigo.  Me cuesta aceptar que a ese gringuito le revientan la “burbuja” antes de tiempo, lo expulsan de ese capullo, donde muchas veces los padres tratamos de mantener a nuestros hijos para que tengan una infancia sana, entretenida, alejada de cualquier problema o situación que altere la etapa de formación y por sobre todo, se interponga en su felicidad.

La realidad chilena

En Chile en cambio, muchos somos los padres que nos aterrábamos (tan sólo un par de años atrás) al enterarnos que en el colegio los niños entre ellos -tu hijo, jugaban a los “Power Rangers”, por decirlo brevemente, era casi una situación de pánico (de las mamas sobretodo).   El juego consistía en pelearse a patadas, dotados de poderes extraterrestres que hacía de ese puntapié un patadon; rápidamente nos cuestionamos los programas de la televisión o los vídeo-juegos que los entretenían, incluso que tal vez había amiguitos con índices de violencia promoviendo está como método de diversión y/o defensa.

Estas realidades parecen totalmente opuestas y lejanas, Estados Unidos es un país que vive permanentemente en guerra contra países de Medio-Oriente o contra quien sea una amenaza a sus requerimientos de consumo interno y/o producción.  Todo esto implica un cambio en la mentalidad de la población, ven de cerca las consecuencias del conflicto armado, son víctimas de una histeria colectiva que los amenaza a diario, el 11 de septiembre de 2001 fue un día que quisieran olvidar, pero que no hace más que mantenerlos alertas, prevenidos ante un ataque violentista por parte de sus enemigos.  Tienen un enemigo a miles de kilómetros, pero es un enemigo externo.  Con esto no desconozco los problemas de violencia interna que tienen, hemos visto las matanzas en las escuelas donde personas de “manera aislada” y sin un móvil mas que su propio descontento social han atacado a gente inocente.

No obstante, en nuestro país los últimos días hemos sido presa de un ataque de un enemigo que no conocíamos, un enemigo que no sabíamos que existía y que hoy detona bombas en los bancos casi a diario, que roba cajeros automáticos (dispensadores de dinero) como si fuera algo normal, que violenta indiscriminadamente a gente inocente en las estaciones del metro, que amenaza y no de manera aislada y por más que lo evitemos -genera caos.

Se trata de una gran diferencia

A escala tal vez no exista comparación, sólo deseo expresar una sensación personal y de seguro que de miles de ciudadanos, sensación de inseguridad, de que al caminar por la calle debemos estar mucho más alerta, que debemos evitar los lugares de alta concentración de personas, que hay un enemigo y no tenemos como reconocerlo, no sabemos como se comporta, como se viste, porque de seguro esta entre nosotros; es un compatriota, se apellida como la mayoría de nosotros, pero es nuestro enemigo.

Amenaza nuestra “paz”, nuestra cultura, nuestra sensación de bienestar, porque en Chile gozamos de bienestar social, salvo para fechas puntuales que prefiero ni mencionar.

Rezo para que algún día podamos eliminar la palabra “enemigo” de nuestro idioma, que no existan, que no sepamos lo que fue, que olvidemos el daño que nos pudieron causar.  Rezo para que no adoptemos por seguridad personal esa cultura armamentista, para que nuestros niños sigan jugando “juegos”, para que la paranoia colectiva que se ha comenzado a generar desaparezca rápidamente.

JojorGe

Una manera diferente de morir

En cifras

Ochocientos mil…No dejo de estar conmocionado por la cifra, según un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), son 800.000 personas que al año se quitan la vida.  Una manera diferente de morir, morir bajo tu propia mano, morir bajo tu propia decisión.

Las razones

¿Se le abran escapado los sueños? o tal vez nunca los tuvieron, las razones están por sobre nuestra comprensión, la fortaleza final ha de ser pujante, severa, una decisión letal que tras milésimas de segundos podría cambiar, no lo sabemos, tal vez ni ellos lo alcanzan a notar, ya se han ido en medio del pánico, en medio de esa necesidad imperante de escapar de este mundo, de sus problemas, de las mezquindades, de la soledad que nada ni nadie pudo arrancar de su alma.

¿Cómo habrán sido esos últimos momentos? ¿dónde estaban las estrellas que no pudieron ofrecer esperanzas? ¿dónde estaba la luna que no les pudo consolar?

Ha de ser doloroso saber que ya no tienes tiempo en esta vida, que se han ido las esperanzas o pensar que nadie notará tu falta, debe ser doloroso mirarse y no encontrarse, ni siquiera con una mirada al pasado, al recuerdo alegre, al momento glorioso, simple pero pleno.  Ha de ser inmensamente triste que nadie te comprenda, que nadie sea capaz de empatizar con tus dudas, con tus miedos, tal vez con aquellos sueños diferentes o que no se encuentran en la lista de sueños aceptados por la sociedad.  

Nadie les escucho, nadie supo como ni cuando se formuló la idea de abandonar este mundo, tal vez nada ni nadie podía.

Bajaron las cortinas de su habitación y sumidos en un encierro se olvidaron del mundo, de su belleza, de su nobleza, ¡que contradictorio con las líneas precedentes!, pero también es cierto, este mundo esta lleno de belleza, de bondad, de magia y de misterios que nos mantienen inquietos, despiertos, atentos para ver como sigue la historia, nuestra propia historia; lo complejo es que hay que buscar, hay que saber buscar y saber por donde comenzar a hacerlo.  Ciertamente la belleza no brilla, no se muestra y es más bien una chica tímida, que no se muestra ante cualquiera, se cuida, se deja ver sólo ante aquellos que la buscan, ante aquellos que son merecedores de su suavidad, de su pureza, de su vigilia.  La belleza de este mundo siempre esta presente, las personas maravillosas también, entre nosotros, entre un tipo como yo, errado, imperfecto, a veces terco, a veces también ciego.

Son tantas las personas que deciden irse antes de tiempo, o tal vez así estaba escrito, ¡Quién sabe!.  Pero aquí estoy escribiendo estas líneas dedicadas a esas almas, “suicidas” les llaman intentando diferenciar su partida; en un mundo infinito no hay porque tabular las maneras, menos la de morir.

Para algunos es un acto heroico, es la valentía en su máxima expresión, es el cierre que de una vida bajo su propio control, bajo el dominio único y perpetuo del hombre.  Conductor de su vida, enfático enemigo del destino, creyó haber nacido bajo una luz infinita que lo llevo interminablemente por los distintos paisajes de la vida, pero siempre bajo su mera decisión. Pero ¿qué sabe la semilla si mañana se inunda entre el lodo y nunca puede brotar? ¿Que sabe ese león cachorro si es su mismo progenitor quien le arrebata la vida? ó ¿Qué sabe el río si el próximo invierno llevará el caudal violento como a el le gusta?

Ochocientas mil personas al año -deciden- abandonar este mundo, nos regalan su aliento, nos heredan un poco su miedo, en masa nos invitan a cuestionarnos, nos invitan a detenernos un momento, a observarnos a sí mismos y a nuestros allegados.  Quizá sea una manera amorosa de reducir la cifra, esa siniestra cifra, ochocientos mil que han optado por “una manera diferente de morir”.

JojorGe

Robin, su mejor personaje

Un último suspiro

Tal vez acompañado de histeria y desesperación, tal vez acompañado de paz y silencio.  Tal vez antes de desvanecerse pudo sentir como el tiempo avanzaba lentamente, pudo contemplar los mejores momentos de su vida, -debieron ser muchos-, debieron ser mágicos, únicos.  Eso ya no importa, aquel último suspiro le pertenece sólo a él, a su opción de tomar otro camino, a su mero recuerdo.  Sólo sabemos que ya no está entre nosotros, sólo nos dejó un retrato, un par de personajes, pero muchas lecciones, muchas formas para volver a sonreír, muchas formas para volver a pensar en los demás, en los más débiles, pero también para escuchar nuestra propia voz, nuestro propio aliento, en definitiva las claves para acercarse a la felicidad.

Robin, su propia vida sin duda que fue su mejor personaje, por años atormentado, quizas confundido, perdido en un mundo que en el cual no lograba encajar.  Fracasos matrimoniales, drogas, alcohol, -¿pero quien no se ha visto en situaciones complejas en su vida?-, ¿quien no se ha sentido perdido? y a aquel que nada de esto le ha ocurrido debe ser porque internamente esta muerto, es un vegetal, un objeto que sigue la corriente, que va marchando metódicamente, sigue las instrucciones de otro, de un otro con quien siquiera ha compartido un cafe.  Con eso no justifico la drogadicción, ni el alcoholismo, y no necesariamente debe ser la cápsula que te aleje de los problemas, de la depresión, de la soledad; sólo comprendo la diferencia entre un vicio sin sentido y una adicción como medio de escape, como medio de desconexión.

Por estos días se lee a quienes se declaran admiradores de su persona, como también a quienes menoscaban su trabajo, haciéndolo ver como alguien corriente y es aquí donde me quiero detener.

El perfil de Robin

Una persona empática, capaz de representar personajes de una manera única e irreproducible, mensajes que te llegan, que te invitan a cuestionarte, a hacerse las mejores preguntas, esas que te marcan y que al cabo de obtener un a priori de su respuesta ya te hacen un ser diferente, un alma plena, te deja en frente a un camino jamas certero pero que sólo tiene un objetivo, la felicidad.  No es casualidad que sus personajes hayan generado el impacto emocional en millones de hombres y mujeres alrededor del mundo, no es coincidencia que su rol en una actuación haya calado fondo en el corazón de las personas frente a ese televisor; definitivamente se trata de una persona excepcional, de una persona que a través de su trabajo cumplía su misión en esta vida, portador de tantos mensajes, portador de tantas ilusiones y representación del deber ser, del motivo esencial.  Mientras escribo estas lineas me recuerdo la deuda, la deuda que tengo conmigo mismo, con los demás.

No se trata de Cristo ni mucho menos, tampoco es el Mahoma ni el Buda; fue un hombre que vivió en éxtasis, con virtudes y defectos, con actos admirables y de seguro otros tantos reprochables.

Entonces, ¿quien fue el actor?, ¿cuál fue su mejor personaje?, al menos a quien vi en los   distintos films fue a un ser especial, que transmitía amistad y bondad, que transmitía sus emociones, dentro de una línea genuina de su SER.  Entonces, ¿cuál fue su mejor personaje?.  Robin, su mejor personaje.

Oh, Captain; my Captain; dedico estas líneas a su memoria, a su legado, porque “más allá de los sueños”, cuando me veo internamente, me escucho o cuando presto consuelo, es el rostro de Robin el que representa el mensaje, es el rostro de Robin el que me sonríe, el que me entiende.
Oh, Captain, my captain!, recogiendo rosas hago que mi vida sea algo excepcional.

En agradecimiento y a la memoria de memoria de Robin Williams