Todas las entradas por jojorge

Un tipo disperso con ganas de hacer muchas cosas y hago las que puedo. Papá de Bruno, casado con Alejandra. Feliz

Los ahorros de Daniel

Daniel llevaba un buen tiempo depositando sus ahorros en un *chanchito de greda. Juan era un “conocido” suyo, este último consciente de los ahorros de Daniel cada vez que podía le echaba un ojo a la alcancia, la cual para su decepción se encontraba bien sellada.

Daniel, al tiempo y frente a una real necesidad decidió hacer un pequeño orificio para sacar unas cuantas monedas, al menos esa fue su intención. Al tiempo frente a nuevos problemas económicos y prometiéndose que esta sería la última vez, decidió volver a sacar unas monedas de sus ahorros, agrandando de esta manera un poco más el orificio.

Juan, se entero de la existencia de este “orificio” por tanto en cuanto tuvo la oportunidad tomó el “chanchito de Daniel y sacó todas las monedas que pudo antes que lo sorprendieran.

Pasaron los años y cuando llego el momento en que Daniel debía dar el uso que le motivó a ahorrar, se dio cuenta que el dinero que tanto le había costado reunir había desaparecido.

¡Defiendo el ahorro, no a la institución que lo administra!

*Si bien la imagen no es un chancho de greda, representa perfectamente lo que se pretende explicar

Rompiendo el chanchito

Seguramente muchos de nosotros a lo largo de su vida a comenzado o al menos a intentado ahorrar dinero, la figura de la alcancía era y debería seguir siendo el ícono del ahorro como concepto.  Un concepto que debemos inculcar desde la niñez, para intentar crear consciencia de que el ahorro es el único mecanismo que nos permitirá tener una vida económica ordenada y lo más importante, deberá ser nuestro sustento para cuando ya no tengamos las fuerzas para auto-valernos.

Mantener la alcancía intacta es un desafío que nos mantendrá permanentemente a prueba, muchas serán las “razones” que nos tentarán a vulnerar su cerrojo, algunas incluso pueden ser realmente ciertas y necesarias, sin embargo, es imprescindible que el ahorro cumpla su objetivo.  Por otro lado sería sensato pensar que en tiempos de crisis debamos suspenderlo, quiero decir, que frente a una crisis real no sumemos más monedas en la alcancía. Sólo eso.

Por más que pretendamos sacar tan sólo una fracción de ese ahorro, el mero hecho de concretarlo por una vez, hará que esto se vuelva una costumbre, dado que en nuestra consciencia entenderemos que lo que habita al interior de nuestro chanchito es una alternativa, aunque digamos que será la última, esto es algo que nunca sabremos del todo.

¡No rompamos el chanchito!, porque sino somos capaces de abastecernos cuando aun somos jóvenes menos lo haremos cuando seamos viejos.

Pymes despreciando pymes

Decidir ser un emprendedor y convertirme en tal es uno de los pasos más importantes que he dado en mi vida, diariamente me levanto lleno de desafíos y me duermo con otros nuevos.  Vivo ajetreado por quehaceres y con la inmensa responsabilidad de dar y mantener empleo a personas que merecen toda mi atención y respeto. A veces cuando la cosa se pone cuesta arriba o cuando me siento agobiado me hago la misma pregunta ¿vale la pena tanto esfuerzo? la respuesta es categórica, es un Sí rotundo.

Y bueno…¡Nadie dijo que iba a ser fácil!

Son muchas las trabas que uno siendo PyMe se encuentra a lo largo del tiempo, por ejemplo, las intangibles como los propios miedos y las materiales como la falta de apoyo. Si bien son ambas complejas, la falta de apoyo lo es aún más, es un factor externo del cual poco se puede hacer y dado que no sólo se trata de falta de financiamiento, que es lo que la gran mayoría suele reclamar, sino que de diversos aspectos técnicos específicos en los cuales no hay una red de soporte, asuntos como la legislación laboral, capacitación al personal y hacia los mismos dueños, en temas duros como educación financiera, herramientas digitales o de habilidades blandas como el manejo de los recursos humanos, el liderazgo y el pensamiento estratégico y así con un extenso etcétera.

Lo anterior es una historia sabida, no es sorpresa y sin ser demasiado inteligente o estúpido, -véalo como usted quiera,- quien se atreva a iniciar un negocio propio sabe que deberá remar por esas aguas, aguas donde finalmente uno rema solito.

Sin embargo, algo que me ha llamado la atención de manera negativa, por no decir, que me ha molestado a través del tiempo que llevo remando (junto a mi esposa para ser justo y agradecido), es la falta de apoyo entre las mismas PyMes.

Te das cuenta de que muchos emprendedores, están empecinados en pegarle el palo al gato, están cazando -algo que es fantástico y estratégico,- pero su presa objetivo es un animal grande, un animal que les sea suficiente para hacer crecer exponencialmente su boliche, para así seguir cazando animales del mismo tamaño y no deban preocuparse más por los mosquitos, por las aves que molestan y piden pequeñas cosas que sólo entorpecen la escala productiva a la cual o están aspirando o en la cual se están insertando.  Como sus deseos aún no se concretan su nivel de servicio para grandes y chicos queda a la suerte y al criterio de quien atiende el teléfono.

Es decir, pequeñas empresas que sólo aspiran a dar servicios a grandes empresas y que cuando les toca un cliente de baja cuantía, les menosprecian.

En términos sencillos y reales, que prioridad o dedicación tienes cuando encargas 100 tarjetas de presentación (porque encargar menos sería casi un delito), cuando solicitas la visita de un especialista para que te asesore en el diseño y remodelación de un pequeño local, o cuando reclamas por la garantía un producto o servicio dado por un par en cuanto a tamaño de empresa me refiero.

Es frustrante, es molesto, como nos olvidamos de asistirnos entre empresas del mismo tamaño, todos con la mirada perdida mirando al horizonte, buscando la cola o una pata de este animal enorme al cual deseamos cazar.

Con esto no quiero decir que no exista la oferta de tales servicios y a la escala requerida, porque la hay; el tema es que el grueso de los que hoy nos denominamos PyMes o trabajan de manera informal (con suerte te dan boleta) o no cuentan con un catálogo de sus servicios o no tienen la capacidad de entregar un presupuesto formal y bien elaborado.

El lector podrá dudar de la consecuencia de mis intenciones dado que en la frase anterior cuestiono “el apoyo mutuo” entre pequeñas empresas.

Sin embargo, y lo que es a mi juicio más importante, es que sentar una base, como emprendedores debemos procurar aspirar más que en tamaño, a ser ordenados, a ser eficientes y proyectar nuestra labor, no como un trabajo el cual te da las lucas para vivir, sino que como una empresa, con su debida responsabilidad social, pactar acuerdos formales con nuestros colaboradores, de pagar sus impuestos, pagar sus remuneraciones en los tiempos acordados, siempre dar boleta o factura y no estar negociando tarifas evitando la figura tributaria. Esta es la base que debemos procurar y gestionar para que de la mano de nuestros colaboradores podamos surgir y ser prósperos en lo que hacemos.

Después de un todo o nada ¿seremos más felices?

En varias ocasiones me he cuestionado el cómo se han desarrollado las manifestaciones y particularmente los hechos de violencia, saqueos e incendios intencionales que sacuden a Chile desde el 18 de octubre. Por su parte la violencia o los abusos de empresarios codiciosos que al igual que un pirata se llevan la gran parte del cofre a sus arcas personales (no encuentro un superlativo para referir a casi TODA la ganancia), son una de las tantas razones que han hecho que explote la olla.

La violencia vista por estos días es algo que va más allá de mi comprensión, escucho argumentos de quienes la avalan y de quienes la critican, y veo en ambos su cuota de razón.  Ambos o cansados y nacidos en un ambiente violento o violentados por una sociedad mezquina y por otro lado, quienes han sufrido directa e indirectamente los efectos de la destrucción.

Ahora bien, sigo preguntándome qué pasará cuando todo esto acabe, cuando “después de un todo o nada” debamos enfrentarnos al resultado de aquel estallido social y que sin duda nos ha tocado a nivel personal.

¿Seremos más felices? ¿podremos mirarnos a los ojos sin remordimientos ni odio?  ¿estaremos en paz con nosotros mismos? de saber que somos dignos de lo que tenemos y gozamos, de sentirnos plenos y por ende felices.

No pretendo ni criticar ni justificar los hechos que nos acontecen, sino más bien, proyectarnos como personas, como padres, como hijos, como amigos, como vecinos, etcétera, personas que buscan como fin de nuestra esencia, la felicidad.

Este parece ser un asunto olvidado y no porque nadie lo tenga presente en su consigna de lucha, sino que también a nivel personal es algo que hemos olvidado en el tiempo, porque el foco lo hemos puesto en los bienes de consumo, en el éxito o en el fracaso, en el celular de última generación, en el jardín del vecino.

Más allá de la mera preocupación, rezo porque cuando el fuego se convierta en cenizas, estas sean la base de un país más unido y por sobre todo feliz.

Emprendedores :: Rebeldes de sangre

Quizás el título de este post resulte difícil de digerir, incluso porque tal vez no sea el más preciso.  Sin embargo, lo que pretendo dejar en claro es que los emprendedores en su mayoría son rebeldes de un sistema, en particular del sistema laboral y en la distribución de la riqueza.

De los actuales emprendedores la mayoría no pensó serlo cuando inició su carrera profesional o laboral, sin embargo, hoy en día hay razones suficientes que en definitiva o te inspiran o te obligan a emprender un camino laboral independiente.

Por eso hablo de rebeldes de sangre.  Pongámonos en contexto.

Hay quienes gozando de una vida laboral exitosa se cansan de entregar todo su potencial a una corporación que poco les conoce y menos les retribuye, no sólo en términos monetarios, sino que en el reconocimiento al tiempo y dedicación.  De pronto se dan cuenta que en el mercado aún hay un espacio, una oportunidad de negocio para ellos y se lanzan.

Por otro lado, están quienes en una condición similar a la anterior deciden continuar con recursos propios, suele darse que poseen la red de contactos y de “clientes” para lanzarse con su firma propia.  Estos casos suelen darse en los que fueran gerentes comerciales o relacionados públicos en una empresa de tamaño mediano a grande, estos tienen la virtud de saber vender.  Suele darse que estos emprendedores buscan un socio que cubra sus puntos débiles, que cubran la operación y las finanzas.  Estos son cazadores netos.

También están los emprendedores forzados, esos que de pronto se vieron sin un trabajo, sin recursos y en la mayoría de los casos, sin plata. Estos se las rebuscan, aprenden también a la fuerza, se endeudan y venden cuanto activo disponible poseen. Estas aves fénix demoran un poco más en levantarse, pero cuando lo hacen, no hay quién los detenga.

Hay emprendedores decepcionados del sistema en general, del sistema de ahorro previsional, de las extenuantes jornadas laborales, muchas veces invadidas por el famoso Artículo 22 del código del trabajo, ese que te exime de jornada laboral, pero que suele confundirse con una sin límite horario.  Estos rebeldes de sangre, cansados comienzan a desarrollar su negocio sin desprenderse del trabajo remunerado, hasta que adquieren las alas, hasta que le dan el palo al gato y dejan todo para iniciar su nueva vida.

He visto muy de cerca casos de emprendedores que se inician en un camino independiente con la convicción de mejorar y/o brindar un mejor servicio, que acerque a las personas que le dan vida a una empresa, a los colaboradores, a los clientes.  Suelen ser apasionados por su labor/profesión, trabajan por horas y horas, están en todas.

Finalmente, están los que heredaron el método de sus padres o de algún cercano que les inspiro, frecuentemente se les encuentra en oficios, usan su vivienda como un todo, trabajan y viven en el mismo lugar.

Esta debe ser una de las más nobles maneras de revelarse, de pretender cambiar el rumbo de las cosas y de luchar por un futuro próspero y que además te engrandece como persona.

Mis respetos a todos esos micro empresarios que lo están pasando mal por consecuencia de esta crisis social, de seguro nuevamente tendrán la fortaleza y el talento para salir adelante.