Belleza

En cada instante, en cada suspiro, en un gesto, al interior de cada uno, frente a la mirada distraida de los hombres, en la suavidad de manos labradoras, en la caricia de una mano enamorada, en la mirada inocente de un niño.
 
No necesita una retórica para describirse, ni frases rebuscadas que más allá de homenajearla o dedicárselas a la contemplación divina, sólo la esconden entre escombros vocablos.  La poesía le otorga sus méritos, paisajes se dibujan en la ilustración del poeta, mención a la perfección carnal de una mujer, al brillo candente de un alma plena.  Versos perfectos, sonetos que despiertan los sentidos, palabras para describir el verbo.  Obertura de amaneceres, todos juntos danzan al compás de la canción más hermosa, la que nos dedica el viento, con su fuerza, con su potencia, con su advertencia.
Shakespeare contemplándola que con su pluma apasionada engendro aún más belleza, son los dotes del poeta, la pasión del músico, el arte silencioso del pintor, es el esculpir perfecto de Miguel Ángel.  
Belleza, el regalo infinito, el regalo de Dios para todos sus hijos, el don perfecto, yace en todos los hombres capaces de despertar a lo menos uno de sus sentidos, no le resto méritos al erudito, al filosofo que interpreta la vida y sus pasajes, no le resto gracia al arquitecto que diseña elegantes edificios, sino que os recuerdo que la belleza es para todos, esta frente a la mirada distraida de los hombres, en el perfume de la verde primavera, en la suavidad de un pétalo y en el canto del zorzal.

No hay fotografía capaz de captar y almacenar tantos trazos coloridos de manera espontánea y única, y de lograrlo es tan sólo un instante, por más que logre una postal, majestuosa imagen que petrifica un estallido de hermosura natural, en el horizonte continua manifestándose, en la luz penetrante del sol, en el silencio abstracto de la noche, en esas grises nubes que se preparan para inundar la tierra, para continuar con el milagro de la vida.

Es tal la belleza que nos confunde, hijos pródigos de su magia la escondemos a la vista de nosotros mismos, torpes usurpadores de su esplendor, la insultamos asignándole un precio, la minimizamos en pequeños trozos a los que la naturaleza le ha otorgado tan sólo una pizca de brillo.

No es perfección ni lo contrario, es algo más simple, más cotidiano, más simple, es belleza.
En cada instante, en cada suspiro, en un gesto, al interior de cada uno, frente a la mirada distraida de los hombres, en la suavidad de manos labradoras, en la caricia de una mano enamorada, en la mirada inocente de un niño.

JojorGe

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