El mercado de las opciones en mi corazón


Quizás al titular de esa manera mi sentir cometa un real crimen contra las emociones y sentimientos. De todas maneras debo insistir y argumentar o más bien defender la posición. Por formación y en una fugaz experiencia bursátil he navegado entre factores como lo son las utilidades, las perdidas, el riesgo y los premios; eventos intangibles que se manifiestan diariamente en las grandes ciudades de todo el mundo, quienes participan y aceptan este juego saben que las probabilidades de ganar son tan poderosas como las de perder. Antes de comenzar a escribir estas líneas me despedí de todos mis amigos con los cuales chateaba en Messenger, Google Talk y con un primo a través de Skype; la verdad es que en este instante siento un fuerte latir en mi pecho, sumado una sensación de angustia, de temor y de pena, -pero con mayor intensidad siento y se manifiesta aún más en la lucha y en la fuerza;- es el sentir de una verdadera emoción, es un cariño, es un suspiro, es una ternura única, tal vez es amor. En otra ocasión dedicaré líneas a esto último, -amor-, hace unos minutos vía chat en conferencia un amigo nos dijo:”El tiempo es alimento”; recojo sus palabras y haré el cobro al cabo de un par de amaneceres.
Me declaro inquieto y asustado, es el mercado de las opciones en mi corazón.
La analogía entre un mercado de dinero y mi corazón es tal que me molesta, me sorprende y hasta me decepciona.
Me declaro inquieto y asustado, es el mercado de las opciones en mi corazón.
Tengo miedo por lo que siento, por ese cariño, por esa ternura que; de mantenerla oculta sólo habrá lágrimas a oscuras, en mi habitación, en un limbo y sin testigos, seré castigado por mi alma y me veré obligado a mentirle a mi corazón, en mi interior siempre habré de quererle, tal vez amarla, y en medio de un silencio veré madurar una amistad, nos reiremos, compartiremos una tarde, una película en el cine; – de confesarle mi ternura, mi cariño y mis sentimientos podré quedarme con un trocito de su corazón y en el -comenzar la siembra-, podré decirle cosas tiernas al oído, hablarle al celular y decirle que la extraño, besarla hasta que se nos sequen los labios, abrazarla hasta sanar cualquier herida que haya en su corazón y en el mio, podremos soñar, volar, comenzar y por sobre todo podré regalarle una felicidad plena y una sonrisa eterna; pero hay opciones y riesgos y también podría quedarme en medio del desierto, albergando la nada, viendo como se me escapan los sueños, como se escapa el deseo, su voz mas lejana, no habrán sueños, no habrán besos, tampoco reiremos.
Me declaro inquieto y asustado, es el mercado de las opciones en mi corazón
Permanezco atento, permanezco en vela, por una señal, por su señal.

Escrito por Jorge Eduardo Rojas
Miércoles 9 de diciembre – 00:47 A.M.

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