Respeto

Son muchos los adjetivos para aceptar y establecer una vida sana ante las diferencias entre las personas, diferencias hay muchas y en distintos escenarios y que no necesariamente se resguardan a través de una ley antidiscriminación o en pactos internacionales.  
Creo que el comienzo está mucho más atrás de la esfera social y política, tiene su génesis en la familia la que poco a poco se va desarrollando en el barrio, en el colegio, en el trabajo, en los medios de transporte, en las opciones sexuales, en las creencias religiosas, en el color de piel y así sucesivamente, en cada etapa de la vida, en cada instante que nos desenvolvemos como personas.
Son muchas las doctrinas filosóficas que amparan la creencia del “libre albedrío” y todas ellas aceptan las implicancias que ello conlleva.
Por lo tanto, hay una serie de doctrinas, normas e ideologías que se nutren de este concepto, de este factor predeterminante en la vida de los hombres.
¿Pero quién nos enseña a respetar lo que resulta desconocido?, ¿La reacción será mas bien una demostración de miedo que una fobia?
Me hace un enorme sentido el que se trate realmente de un miedo, miedo a enfrentarnos a esa realidad, a esa vida que tiene contraste con nuestras creencias, a nuestro pensamiento, a nuestra cultura.  Nos aterra el solo hecho de pensar que podríamos vernos “afectados” por aquel acto para nosotros inconsistente, nos avergüenza el solo hecho de imaginar las cosas que se comentarían entre nuestros conocidos y amigos,  o nos quita el orgullo reconocer que no tenemos la razón en un planteamiento o más bien, que la razón no es lo más importante.
En términos bien simples, muchas veces hacemos chistes de aquello que nos quita el sueño, es casi una terapia para vencer y dominar aquel río que parece tomar cada vez más fuerza y perpetra en nuestro día a día, por lo tanto, bromear respecto a las diferencias es algo aceptado, el chiste es festejado e incluso llega a formar parte de los refranes que hacen memoria y honor a nuestra tradición criolla.
Aprendamos a respetar.  
Necesitamos respetar por el bien de cada uno de nosotros, por nuestro matrimonio, noviazgo, amistad, relación padre-hijo, hincha del equipo contrario y porque el mundo será mejor cuando haya una sana convivencia plagada de amor, con atención hacia los actos de nuestro compañero(a) o de los grupos en los cuales interactuamos.
Aprendamos a respetar.  
Necesitamos respetar porque es la primera forma de decir te amo, es la única manera de mantenernos abrazado al ser querido por el tiempo que así determine la vida.  Esperemos menos de los demás, no nos aflijamos porque las cosas no resultaron del modo que las habíamos imaginado, porque esperabas un gesto distinto o porque esperabas una u otra reacción de esa persona que parece defraudarnos una y otra vez. 
Aprendamos a respetar y maravillémonos del mundo en el que vivimos, de las personas que nos rodean, de las personas que nos dan su amor diariamente.  Si no hay respeto, si no amor nunca sabremos quienes somos, quienes nos aman realmente, no dejemos que el miedo nos prive de lo realmente importante.
Aprendamos y luego enseñemos a respetar, lo maravilloso de la vida es que todo es diferente…
 
Dedicado a Daniel Zamudio quien fue atacado brutalmente por un grupo de seudos neo-nazis, falleció ayer 27 de marzo luego de haber agonizado durante 25 días en la Posta Central.  Daniel era gay.

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