Sin convicciones

Sin tener la certeza decidí titular este post así tal cual como se lee e interpreta.  Y no es que carezca de estas necesarias “creencias” que ciertamente son la base para modelar nuestro estilo de vida, nuestro desempeño laboral, nuestra forma de comportarnos en sociedad, para optar por seguir a Dios o por tomar al menos visualmente un sendero político, no se trata de eso, sino más bien de que tantas veces he consignado mi opinión o se la he dado al oído del propio pensamiento, cuando por razones ajenas a no se que cosa, cambio sutilmente de parecer.

El debate interno

No voy a negar que durante mucho tiempo y ya siendo adulto me encontré debatiendo internamente este asunto, me llene de cuestionamientos e incluso me puse un poco inseguro.
Al leer este post los mal pensados me derivarán a un especialista, siquiatra, sicólgo y hoy entrando en moda al -filósofo-, y para anticiparme a ello, la respuesta es que ya pase al menos por los dos primeros, sin un diagnostico severo que pusiera en cuestionamiento mi capacidad intelectual y menos mi capacidad de soñar.
Para hacer de esto algo más trivial y convencional, citaré una frase que seguramente muchos han escuchado mas de una vez: “Uno es esclavo de sus palabras y dueño de lo que calla”, o “por la boca muere el pez”, entre otras.  He de confesar que estas frases parecian un latigo que sacudia mi cabeza, era como si el universo esperaba que manifestará mi opinión publicamente para que de tan solo oirme comenzará a cambiar de parecer.

Madurando las ideas

Con el paso del tiempo he logrado comprender que siempre es necesario revisar los hechos y las intenciones de cada acontecimiento, de cada persona, de cada sentimiento.  Este trabajo se ha vuelto enriquecedor en el sentido de que los prejuicios han sido paulatinamente eliminados, me permite estar abierto a nuevas posibilidades, a nuevas versiones respecto a “da lo mismo que cosa”, en definitiva a todo.
No obstante, es fundamental que para que este cambio de parecer sea sano debe estar debidamente argumentado, debe estar en la raíz de cada evento, debe existir un vínculo de acercamiento y a consecuencia de esto, un proceso para revisar los antecedentes a disposición.  No se trata de cambiar de parecer solo porque las condiciones parecen mas óptimas al otro lado de la vereda, ni menos porque el ambiente estaba “caliente”.  Es algo mucho más poderoso que eso.
De todo lo dicho hay un factor de mayor relevancia que en definitiva es el elemento que nos da las directrices necesarias para ser el tipo de persona que queremos ser, son los valores.  Comprendí que mientras sea fiel a mis valores, el ámbito de acción puede ser totalmente revisado y posteriormente ajustado.

Nada es absoluto

En definitiva, la invitación es a moldear nuestras creencias, a dejar de pensar que algo puede ser absoluto, a estar atentos y despiertos para vivir la vida a concho, sin importar lo que nuestros temores e incluso los de otros nos hubiesen privado de ser.   Son tiempos de adaptabilidad y los ideales se han convertido en ataduras, en garrotes inmovilizadores que nos privan de un bienestar personal y por consecuencia social.
No tiene porque ser negro o blanco, suele ser que muchas veces el gris es la mejor alternativa, el negro no me permite ver más allá, el blanco me encandila, el gris es una desición, “sin convicciones”, sino más bien, con opciones.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.