Tiempo

Creo haber escrito antes o más de alguna mención a este mezquino e impaciente vehículo de la luz, a este sensato aunque me niegue a aceptarlo enemigo del placer.  Las buenas y las malas rachas le son indiferentes y le son su mayor virtud, no perdona como tampoco espera las disculpas.  No entender su doctrina, su fugaz pero permanente presencia se transforma en un pecado en la medida que nos volvemos más viejos o más experimentados, y lo que hace esta profunda diferencia es consecuencia de que tanto le comprendamos.
El tiempo es luz, es un nuevo amanecer, es la vía férrea que nos conduce hacia la eternidad, es la representación infinita de las chances que tenemos para encontrarnos consigo mismos, es la autopista que nos lleva hacia la felicidad, pero es una autopista que también nos desorienta, que nos toma por sorpresa e incluso por subestimar su presencia.     Sólo a través del tiempo se logra la inmortalidad, quien sea capaz de subrayar su andar a aquel elegante suspiro será recordado a través de los años, yo sé de muchos pero son una minoría respecto a las almas que han pasado por este mundo, filósofos, artistas, profetas e incluso asesinos han dejado su registro, desafiando al tiempo, prolongando su estar en la dimensión terrestre.  Todos ellos han dejado un registro material, una obra o una razón para el desprecio de toda una era, pero ahí están, confabulando contra el tiempo y levantando su recuerdo cuando muchas veces debiesen estar en el olvido, cuando tantas veces debiesen haber sido enterrados en vida y con ellos su detestable obra.
El tiempo también es oscuridad, manifestándose y desesperando a un alma enferma, carente de sentido y separada de sus sentidos, incapaz de ver más allá, de despertar o de dejarse despertar, son las almas que se enajenan de la vida y su magia, muchas veces esperando milagros o ser rescatados de los más profundo de su ser.  En la oscuridad el tiempo les castiga y les brinda un ensayo de la eternidad, del furioso castigo de un infierno, de un infierno que construyeron sin darse cuenta.  
No existe el pasado ni el futuro, el tiempo no es una circunstancia tabulada, es tan sólo una corriente que tal como el caudal de los ríos sigue su recorrido inspirado en el infinito, en la luz eterna.  No hay pausas para contemplar sus bondades ni sus castigos e imposible es retroceder para enmendar los trazados del hombre.
El tiempo es luz pero también es oscuridad, el tiempo es amor y también odio, es tiempo de entender que el tiempo abraza la infinidad pero en el centro de todas las cosas es la cosecha personal.

Cito una frase que me robe quien sabe a quien, lo importante es su contenido:

Viejo o Anciano?

Cuando seamos mayores y nos hagan la siguiente pregunta…qué responderemos?

Eres viejo o anciano?
Si has acumulado tiempo entonces eres viejo, pero si has acumulado sabiduria, entonces eres anciano.
JojorGe

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