DNF

Decide no finalizar (DNF), así de simple, así de errático, así de triste y quizás vergonzoso.

El pasado domingo me enfrente al DNF y para ser sincero, reconozco que su sombra estuvo presente incluso al momento de inscribirme a la carrera. Sin preparación previa, a menos de 48 horas de realizarse, sin un plan de carrera y más bien cambiando los existentes.

Las razones para un DNF son muchas, atraviesan desde los aspectos técnicos, de las condiciones climáticas y quizás la más potente, por un factor personal e incluso sicológico y es aquí donde me quiero detener.

Separados los aspectos técnicos y de las condiciones climáticas que lo más seguro es que se trate de un DNF imprevisto, que se materializa rápidamente al no haber chances. Por su parte el factor personal y sicológico es quizás el más relevante en cuanto a su impacto en el amor propio, esto a la hora de tomar la desición y como corresponde, en el sentido de aceptar las consecuencias que este DNF trae consigo. Al menos para mi, la sombra del DNF es una especie de avalancha, el mero hecho de pensar en abandonar una carrera ya se convierte en un desafío adicional y tremendo. Este nuevo desafío es una lucha minuto a minuto contra aquel pensamiento que crece como la mala hierba en mi mente, pasando a segundo plano los motivos que me insitaron a abandonar.

Hasta acá estamos sólo ante un nuevo desafío, la intención de abandonar, hasta ahora nada concreto, sin embargo, cada segundo que pasa te aleja más de la carrera y del objetivo inicial, terminarla, ganarla (si oh!), un KOM o el que haya sido.

En mi último DNF porque no ha sido el primero, aunque tampoco han sido tantos, creo que no más de 3 o 4 desde que hago deporte de manera competitiva. Bueno, a lo que iba, este domingo la largada fue bastante explosiva, pese a ver sido una partida controlada por unos 100 o 200 metros hasta que nos dejaron en una subida recta de camino ancho. Sentí que mis piernas llevaban un peso extra, me resultaba imposible lograr el torque necesario para mantener el ritmo, poco a poco fui quedandome atrás y veía como los cohetes sobre bicis pasaban por mi lado, moviendo los codos, empujando los pedales con toda la garra, algo que yo parecía haber olvidado en casa o no se donde. Justo en este momento es cuando aparece el susurro mesquino del DNF -así de rápido!, esas fibras musculares en mis piernas parecian no despertar. Luego se me vinieron encima esos compedales que uno al mirarlos, exclamas mentalmente: ¡pero cómo me va a ganar este gallo!, lo más seguro es que ni siquiera llevaba calas, vaya prejuicio. Y sigue la pelea interna y sigues pedaleando por inercia, no observas nada más que ese pensamiento errático, las excusas, el dolor de piernas, el sudor escurriéndose en los ojos, las piedras que en medio del camino adquieren un volumen que no lograba sobrepasar.

EL DNF ya era una realidad, avancé en el circuito hasta acercarme al punto de partida, me ocupe de no estorbar a nadie en los senderos, es más, me encargue de darles ese ánimo que yo no tenía para mi. Ya cercano a la meta y en este caso al giro, me escabullí entre los matorrales, ya que para mi desgracia y pese a mi sordera, escuchaba claramente cuando el animador de la carrera anunciaba con nombre y apellido cuando un corredor atravesaba el pórtico, no quería ser anunciado y de paso a través del mismo micrófono se dijera que había abandonado. Como decía, me escabullí entre los arbustos, mi esposa apañando, esperaba que diera mi giro para darme una nueva caramagiola con isotónico. Para su sorpresa aparecí por su espalda, guardó la botella en el cooler, me chequeo con la vista y le dí mis excusas, le hice un resumen en segundos de lo eterno que se me hizo ese inconcluso giro al circuito.

Hablamos del aprendizaje, rescatamos las experiencias, le agradecí por haberme acompañado. Bici arriba de la camioneta y de regreso a casa.

Martes AM, el DNF aún está fresco, aún me invade, me pesa y me obliga a re pensar hartas cosas, sobretodo en la planificación.

Con este post espero dar vuelta la página, son cosas que pasan y por ahora sólo espero que no se repita en buen tiempo.

PD: Evidentemente la foto del post no es mía, ni siquiera hubo ganas de capturar algún momento.

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