TransAndes Challenge 2022

TransAndes Challenge es una carrera de Mountain Bike por etapas que se realiza en la patagonia del sur de Chile. Son 5 días seguidos en competencia, comienza un lunes y finaliza el viernes.

Supe de la carrera por ahí por el año 2016 y desde entonces correrla estaba entre uno de mis tantos sueños por cumplir.

A finales del año pasado luego de conversarlo detenidamente con mi esposa, me decidí a ir por ese objetivo. Consciente de lo que se trataba me puse en contacto con Ricardo López quien fue mi entrenador durante varios períodos y en quien confiaba plenamente para la preparación de este magno evento, considerando además que este se llevaría a cabo en menos de 15 semanas. ¡Oh wait, esto era re poco tiempo!

Detenerme a hablar de los preparativos que conllevaron esta carrera implicaría excederme en demasia en esta publicación, lo digo porque más allá del entrenamiento sobre la bicicleta, hubo otras labores que ayudaron a prepararme y no fueron nada simples y menos sencillas. De seguro en otras notas iré registrando y desarrollando algunos de estos puntos.

Día 0: Pucón

El domingo previo a la carrera es el denominado Día 0, es el día del registro final, de retirar el Kit de competencia, de la inauguración del evento y de la charla técnica para la etapa 1.

Llegar al campamento base te sumerge en el mundo loco del ciclismo de montaña y las carreras por etapa, ese sueño ya comienza a hacerse realidad, el número de corredor está personalizado y lleva mi nombre. ¿Tonterías? En lo absoluto, me gusta, me hace sentir pro, me pone en deuda y me obliga a dar lo mejor de mi arriba de la bici, ahí en el fin de nuestro Chile, en esos parajes hermosos que ya comienzo a visualizar. Se viene la charla técnica, vemos el mapa, la altimetria y las advertencias por el clima que se viene. La lluvia y el frío no me asustan, las rocas húmedas me ponen un poco más alerta, sin embargo, es algo que previmos junto a mi entrenador y por lo tanto traía montados neumáticos específicos para rodar en condiciones de humedad y barro. De regreso a la casa y a los rituales planificados, preparar la comida en carrera, la hidratación, la ropa y a dormirse temprano.

Kit de competencia

Día 1: Pucón – Volcán Villarica

08:00 AM, Alejandra y yo ya estamos instalados en el campamento base, aún quedan algunos pasos que dar antes de largar; ir al baño por segunda vez en la mañana (esta se activa producto de los nervios), iniciar el protocolo de calentamiento y otros.

La largada como todos los días fue puntual. Un par de kilómetros controlados para sacarnos de la ciudad y lanzarnos al volcán. Comienza la carrera, el ritmo es brutal, todos estamos ansiosos y muy nerviosos en parte por el frío y la lluvia que amenazaba, y lo más importante por ser el día debut.

EL terreno está humedo y vamos rodando hacia lo alto del Villarrica, pasamos por varios senderos y caminos de fundo, algunas salidas al camino ancho y de regreso a los senderos. Las piedras, las raices y los trozos árbol son y serán los ingredientes permanentes del recorrido en los 5 días de carrera. Comienza la lluvia – fina pero tupida, metidos entre bosques de roble y una vegatación abundante en todo momento. Después de 23km de subida llego nuevamente al camino ancho hacia el volcán, control de tiempo, abastecimiento y como no hay café sigo de largo (nunca hay café, pero yo venía soñando con uno directo a la vena). La bajada inicial era una especie de parque acuático pero versión tierra volcánica, unos toboganes profundos que no sabía si sumergirme en ellos y tratar de sorfear lo más apegado que pudiera a la vegetación, hice ambas e incluso patine hasta caerme de culos en varios de ellos, y creo que hasta los más pro les sucedió lo mismo. De regreso al sendero, líneas rápidas tentadoras, las raices de nuevo, su cortado de medio metro y vamos saltando. Camino ancho y llego al punto de control y meta del día. Pese a lo anterior nos tenemos que trasladar al campamento base. Me recibe mi esposa, abrazo, beso aunque este sudado. Etapa 1, check.

Senderos al Volcán Villarrica

Día 2: Pucón – El Cerduo

Al igual que el día anterior, los mismos tiempos, lo mismos ritos, los mismos nervios. Largamos.

Ahora en dirección contraria nos dirigimos hacia el famoso Bike Park El Cerduo, controlados por unos 3 o 4 kilómetros hasta dejarnos antes de pasarnos al camino de tierra. Camino ancho en falso plano, cruzamos el Rio Torrentoso y se vino la lluvia, más intensa que el día anterior e infinitamente más fría. Se me escapó el primer grupo, me dolían las piernas y pese a ello seguí con mi plan, mirando los datos del Garmin cada cierto rato cosa de no obsesionarme ni de perder el ritmo.

Las micas de mis lentes son fotocromáticas, pero ante la intesidad de la lluvia debí quitármelos y fijarlos al casco. Más piedras, menos raíces que ayer. Camino de tierra volcánica, la distingo por su color, porque no se enloda como temía, esto es un alivio. Decir que estabamos mojados es un simple modo de explicar que la lluvia cruzada y con viento hacia de las suyas. A ratos conversaba con otros corredores acerca del clima y de aquellas subidas con inclinación superior al 25%. Hay tracción, hay piernas y corazón que me daban las fuerzas y el calor para seguir. Se viene un zigzag implacable que te obligaba a adoptar esa postura única que llevas al momento de escalar y que te deja la cabeza gacha para no mirar el tramo que aún queda por subir. Luego comenzamos a bajar, aquí sí había barro y mucho, impedaleable tampoco surfeable al menos para mi, solo quedaba agarrarse de la bici y cuanta rama hubiera en el camino para no resbalar y bajar caminando/patinando hasta conectar con un breve sendero antes de llegar al río.

Nuevamente bajarse de la bici y cruzar el río de lava, que no lleva lava -por suerte y obvio- sino un gran torrente de agua casi congelada. Al otro lado estaba el bosque con sus senderos de ensueño, rápidos y con una vista maravillosa, rock gardens y vamos bajando, punto de control, completo un giro y hay que repetirlo, hay que volver por esas subidas y bajar por el barro, nuevamente el rock garden, río de lava y mojarse las patas, el clásico puente y termino la etapa. Aquí sí había café, pero cuando llegué hacia un instante que habían entregado el último, me pidieron esperara un poco, el café no aparecia, decidí seguir hasta al campamento base para no seguir enfriándome. En Pucón no llovía, me esperaba mi esposa y mis papas (mejor barra o mejor barra). Abrazos y besos. Nos vamos lo más rápido posible por una ducha caliente.

En la cabaña pude ver que mi rendimiento fue mejor que el día anterior y que avance en 11 posiciones respecto al día inicial. Comienzo a lavar la bici ¡feliz!

El Cerduo bajo la lluvia

Día 3: Pucón – El Cerduo – Palguin Alto

El comienzo es calcado al día anterior, lo mismo en el inicio de la carrera que nos llevaba nuevamente hacia El Cerduo, sin embargo, hoy era en sentido contrario y por donde ayer bajabamos hoy subíamos, tramos muy técnicos para escalar, la altimetria no era el problema, sino que una vez más las rocas altas y mojadas que había que superar y las infinitas raices que tratabamos de esquivar para no resbalar, con orgullo terminé el tramo sin haberme bajado de la bicicleta, esto al menos hasta el km 20, donde luego de cruzar un riachuelo (la foto más abajo) nos desvíamos en dirección a un zigzag de tramos con 23% de inclinación y con harto barro. Una vez en la cumbre comenzamos a bajar rápidamente por un camino ancho que terminaba en el Camino Internacional y ahí conectar con un ruteo de asfalto por unos 5 kilómetros para adentrarse en el sector de Llafenco en dirección a Palguin Alto. Bordeamos varios cerros, cruzamos unas cuantas leñaduras hasta aparecer por El Cerduo y comenzar a bajar por los senderos que nos regala el lugar. Puente sobre el río de lava, hoy arriba de la bici, es el fin de la etapa. 55km y 1.700 de asenso cronometrados.

Saliendo al camino internacional, me esperan Alejandra y mis papas, celebramos y les doy las gracias por estar ahí. Reviso los tiempos y para mi sopresa avance 2 puestos respecto al día previo y 13 respecto al primero. Por su parte el Garmin también me revela datos que me dejan contento y motivado para la siguiente etapa.

Día4: Curarrehue – Reserva Nacional Hualalafquen

El día 4 la etapa se desplazó más hacia el oste, en dirección a la frontera. Punto de partida la hermosa localidad de Curarrehue, donde según mi esposa sirven los mejores Küchen de Chile. Día despejado, sol reluciente, aunque no menos frio al comienzo.

Largada a las 10:00 en punto, al igual que todos los días un comienzo controlado hasta salir al camino de ripio, con un pensamiento enfocado y con instrucciones claras en busca de un objetivo comencé a apretar lo más que podía, subiendo los primeros 10 kilometros con un ritmo que me dejó bien ubicado hasta conectar con una subida de un poco más de 3 km con una inclinación constante entre 25 y 29%, tramos para umpujar la bici ahora con las manos, esto parecia no terminar, miraba a los competidores de arriba y todos caminnado, miraba hacia abajo y lo mismo, luego sino era el barro eran los robles caídos que debiamos sortear, cada vez que era posible pedaleaba con más fuerza. Con casi 2 horas en carrera comenzó la bajada y el flow entre la abundante vegetación, hasta que que por sorpresa con la vista panorámica pude ver que iba bordeando la Laguna Hualalfaquen que se ubica a unos cuantos metros del territorio argentino, me puse feliz por estar ahí y porque sabía que lo peor de la etapa había terminado. Pasé al abastecimiento y allí me encontré a varios competidores que reconocí, me quise adelantar, cargué la caramagiola, me comí una papa con sal (parte del ritual diario) y continué. Los siguientes 75 minutos iba practicamente sólo, creo que adelanté a 2 o 3 corredores nuevamente en subida. En estos minutos que iba solo se me hacía un poco difícil mantener el ritmo, nadie a la vista me apuraba, nadie de quien escapar ni nadie a quien intentar sobrepasar, sin embargo, en los últimos repechos oí voces, miro hacia atrás y ví a cuatro riders, me animé a pedalear parado en los pedales e intentar alargar la distancia y luego bajar con más calma, el plan resulto perfecto. Con 03:48:59 horas cruce la meta.

Me esperaba mi familia, abrazos, besos, fotos, un aseo rápido y nos devolvemos a Pucón. Nuevamente un gran día, 10 posiciones mejor que el día anterior y 23 que el primer día. Garmin me vuelva a dar buenas noticias y se carga en TrainingPeaks. En cosa de minutos Ricardo me felicita por WhatsApp.

Laguna Hualalafquen

Día 5: Pucón – Volcán Villarrica

Es el último día y el plan se cumple al igual que todos los anteriores, los deseos de ir al baño, el pipi, el calentamiento, la comida, el beso a mi señora que me graba al momento de la partida.

Salida controlada hasta camino al volcán, pero la etapa es diferente, en esta oportunidad subimos por un sendero muy técnico y ya seco, dominar la bicicleta era clave, en este tramo logré recuperar algunas posiciones perdidas en el lanzamiento que al menos para mi tuvo una intensidad que no logré soportar por más de 5 minutos, hasta que tuve que quedarme marcando mi propio ritmo. Saliendo del sendero estaba el imponente Volcán Villarrica y su preciosa fumarola, hartas personas dando ánimos. El circuito continuó por el camino ancho al volcán, que no por ser ancho era un alivio, la pendiente nos desafiaba constantemente y consciente de que debía tratar de recuperar posiciones mi cabeza sólo pensaba en una cosa, pedalear con más fuerza – pedalear con más fuerza, llegué al abastecimiento, cargué Powerade y seguí subiendo hasta empalmar un cruce que dejaba en el sendero de bajada.

Volcán Villarrica

El descenso y su entorno ya era un clásico a estas alturas, sin embargo, a diferencia de las demás había más piedras sueltas y de bastante volumen que superar, buscar una «linea segura» era fundamental para no sacrificar velocidad. Últimos kilometros por camino ancho bajando sin frenos, sólo buscando llegar a meta. Un giro en 90 grados y la meta. Nos saludamos entre varios corredores, comentarios post carrera con pura buena onda.

Terminé la etapa en un tiempo menor al esperado, sin embargo, lugar N 55, que son 2 posiciones más atrás que el día previo. Voy al campamento base conversando con algunos competidores. Cruzo la simbólica meta, foto y medalla ¡brazos al cielo! ¡Feliz!

No esta demás destacar que cada persona que hace posible el TransAndes Challenge lo hace a lo grande, la organización, los fotógrafos que además de capturar momentos te gritaban con ánimo, las personas en los abastecimientos dispuestas a ser más que un punto de hidratación, sino que al cabo de los días ya era amigos que te animaban con energía y buena onda.

TransAndes Challenge 2022 fue una carrera completa para mi gusto, competidores experimentados de 13 paises, todos con un súper buen nivel, y a modo personal sufrí y disfrute a la vez, me enamoré aún más de mi país y de este deporte. Me dejó una sensación enorme de alegria y muy conforme con mi desempeño, quedando con el lugar 57 en la clasificación general. Mientras escribo estas líneas ya estoy inscrito, ahora junto a otros amigos a la versión 2023.

TransAndes ¡Volveré aún más fuerte!

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